domingo, 19 de abril de 2015

De cómo la literatura, es parte de mi vida.

¿Qué es la literatura infantil?

Es un par de alas o una nube voladora, que permite que viajes a universos inalcanzables, que conozcas lugares que quizás, nunca habrías pensado que existen. Encuentras a un gemelo o gemela tuyo, dentro de algún libro, y lo vuelves a leer, una y otra vez, porque la adrenalina y los sentimientos que afloran dentro de ti, son indescriptibles. La literatura infantil, es tu más fiel compañero de imaginaciones, despierta en ti el deseo de poder ser parte de ese mundo, y por qué no, contárselo al resto de personas que viven a tu alrededor.

Es el primer escalón, a un mundo enriquecido de valores y narraciones extraordinarias. 

Biografía literaria.

De pequeña, mis padres inculcaron en mí el cariño hacia la literatura; no podía dormirme, si ellos no me contaban el cuento de "La Caperucita roja", y después de este, no cantaban la canción de cuna, "Voy a dar la vuelta al mundo montado en un burrito". 

Cuando comencé a estudiar y aprendí a leer en primero básico, mis padres nos dieron la noticia de que volveríamos a tener otro hermanit@ en la familia. Para mí, era una situación completamente nueva, puesto que con mi primer hermano, nos llevamos solo por dos años, no recordaba lo pequeños que son, ni tampoco podías tener mayores responsabilidades para cuidarlo, por lo que a los siete años, sí podías hacerlo -según mi visión de hermana mayor-. Fue así como llegué a la biblioteca de mi colegio, y comencé a buscar algún libro que me ayudase a instruirme en esto de adquirir mayores responsabilidades. Y fue como encontré el primer libro que leí en mi infancia: "De como decidí, convertirme en hermano mayor" (Dimiter Inkiow). Iba todos los recreos a leer una o dos páginas, y tardé muchos meses en poder terminarlo, tanto así, que mi hermana nació a los días después de acabar con su lectura.

Sin lugar a dudas, ese libro marcó mi vida. Sentí un acompañamiento especial, me sentí identificada y lo mejor de todo, ¡Los personajes tenían los mismos sentimientos y problemáticas que yo! Fue entonces imposible abandonar la biblioteca. Durante los primeros cuatro años de la enseñanza básica, ya me había leído la primera saga de libros, Papelucho. Y con el tiempo, y a medida que iba creciendo, leía en otros sitios, con la llegada del internet a la casa y las nuevas amistades, terminé mi octavo año básico de igual forma en la biblioteca, pero no sola, sino con dos amigas, con las cuales nos leímos cuanta saga nos ofrecía la bibliotecaria, una que nos marcó sin lugar a dudas, "El pequeño vampiro" (Angela Sommer-Bodenburg).

No me considero una persona solitaria, pero aprendí a valorar y a imaginar un mundo gracias a la literatura. Ninguno de mis hermanos lee "por gusto", y mis nuevos amigos del liceo tampoco lo hacían. De ese modo llegué a foros literarios de las sagas que me gustaban en mi pubertad (aún no se oficializaba la red social de Facebook, por ende, los foros eran un medio de comunicación masivo a nivel mundial), como Harry Potter y Crepúsculo, y teniendo atracción por la cultura asiática, rondaba de igual manera en foros de mangas y series niponas. Ahí pude conocer a grandes personas, con las cuales mantengo un hermoso vínculo, escribíamos los tan famosos Fanfics, e incluso, algunas de ellas, ya son escritoras de renombre en España, publicando sus creaciones profesionalmente.

Saliendo de la secundaria, y teniendo como designio que no podía estudiar en otra ciudad que no fuese Antofagasta por la falta de dinero, no estudié Literatura en la capital, y de esa manera, la pedagogía -con la cual había crecido, puesto que mis padres son profesores- se instaló en mi vida. No me arrepiento en lo absoluto. Decidí entonces poder hacer algo más con mi vida, encontrar a gente que estuviese conmigo, con mis gustos, y gracias a internet nuevamente y a la creación de la primera película de Crepúsculo, logré fundar la comunidad regional de aquella saga, junto a cuatro chicas que coincidimos en un foro. 

Durante muchos años insentivamos la literatura, nos prestábamos libros, trabajábamos de forma social y voluntaria, para lograr mantener la literatura vampírica en la segunda región. Logramos ser un grupo de aproximadamente, sesenta personas activas, y unas cien de forma pasiva. Lamentablemente, las obligaciones académicas de cada uno de los integrantes se fue haciendo notar, y así como nació, con el tiempo, nos dejamos de juntar.

En la universidad comencé a leer no solo literatura traducida de Haruki Murakami en inglés, sino que comencé a leer tesinas e investigaciones referentes a su nombre. Ahora que soy una persona que genera dinero producto del trabajo, pude costearme su literatura física completa, tanto en japonés, como en inglés y español. Mi sueño es poder investigar a dicho autor, y poder traducir sus textos a nuestro idioma. A eso me dedico hoy, mientras estudio y trabajo.

Rosita llega a la escuela.

No teniendo experiencia alguna con enseñanza básica, trabajé inmediatamente en ella al defender mi título a mediados de julio del 2013. No comencé ejerciendo mi especialidad, sino que realicé clases en otra de mis pasiones, la música. Pero distinto fue el escenario el año pasado, cuando tuve que aprender a desenvolverme en cursos para mí, pequeños.

Uno de los problemas, y asumo que me costó demasiado, fue desarrollar el plan lector de quinto a octavo año básico. Fue un problema, porque no conocía a los alumnos, era nueva en aquel establecimiento, y los niños hoy en día, son totalmente distintos a como yo era hacía diez o quince años atrás. No seguí el consejo de "léete un resumen y hazles la evaluación no más", "busca en internet alguna prueba, revisa primero la del alumno más mateo y en base a eso, coloca la nota" y otros similares. Pensé en mis lecturas de antaño, analicé los textos que se encontraban disponibles en el CRA de la escuela y la biblioteca de la ciudad, pedí otros consejos a profesores de distintas localidades (grupos de profesores en Facebook por ejemplo) y armé cuatro listados, con muchos libros que jamás había leído.

A medida que iba transcurriendo el año, me daba cuenta de mis aciertos y mis errores. Traté de ir leyendo con ellos a la par, y hubo temáticas que realmente les encantaron, tanto como a mí.

Dentro de mis aciertos como mediadora, estuvo la saga de libros "El asesinato de la profesora de Castellano" (y luego Matemáticas, Ciencia y Música) del escritor español Jordi Sierra. Estos cuatro libros despertaron en sexto año básico, el poder del análisis y la participación contaste en las clases, por medio de acertijos y preguntas de ingenio. Lo bueno fue que no solo trabajaban los libros en la asignatura de lenguaje, sino también en las asignaturas con los títulos nombradas anteriormente.

Otros libros que agradaron a los estudiantes de quinto, fueron "Las brujas", de Roald Dahl y "Mundo de cartón", de Gloría Alegría. Se pudo comprobar su entusiasmo, con los comentarios de los apoderados frente a la lectura.

En los cursos séptimo y octavo año básico, los libros seleccionados, aunque fuesen de distintas temáticas, clásicos o nuevos, no captaban la atención de ellos, aún siendo evaluados con diversas metodologías. En aquellos cursos existía un problema de años anteriores, que solo con el pasar de los meses, se pudo ir solucionando, auqnue el trabajo no quedó finalizado debido al paro de profesores.

Lo bueno de mi experiencia en mi primer año como mediadora, y sin lugar a dudas, una de las actividades que más me gustó, junto con mis alumnos, fue justamente una realizada con un séptimo año básico. Ellos relataban cuentos infantiles. Distintos grupos de alumnos leían cuentos con efectos especiales, se grabó un CD titulado "Audiocuentos", y estos fueron siendo entregados por los mismos alumnos disfrazados de personajes emblemáticos, desde la escuela de párvulo, hasta los alumnos de cuarto año básico.

Hoy en día, mi deber como mediadora de LIJ se encuentra un poco estancada. No porque desee que sea así, sino por mi abrupto cambio de escenario pedagógico. De igual forma, de a poco estoy logrando que mis nuevos alumnos -no muy jóvenes- se interesen en la literatura. Quizás no para ellos, pero sí para sus hijos y nietos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario