Literatura infantil y juvenil: análisis teórico
Sin lugar a dudas, la teoría amplía y diversifica nuestra visión con respecto a la literatura infantil y juvenil.
El concepto de mediadores de la literatura me acompañará en el siguiente escrito, puesto que el valor que tenemos como mediador es realmente importantísimo. Somos, en esencia el camino y la unión entre la lectura y nuestros jóvenes lectores. Nosotros llevamos en nuestros corazones el amor hacia la literatura, por ende, tenemos ese carisma esencial para transmitirlo. A continuación, se detallarán algunos aspectos concluidos, en base a la teoría y puntos de vista que se han estado trabajando en el módulo 2 de este diplomado.
Parafraseando a Lluch, tenemos claro que la literatura infantil y juvenil nos rodea ampliamente, y ya no es llamativo el definirla como tal, sino, a sus extensiones, los tipos y subdivisiones que podemos encontrar en esta. Lo que debemos de considerar ahora y en un futuro, son los campos que estas divisiones abordan, puesto que hay libros que fueron creados para niños, pero han sido leídos por adultos, como ocurre también de forma viceversa. Dicho fenómeno se desarrolla por diversas situaciones: la propia realidad a la que nos vemos enfrentados, las experiencias que se nutren de éstas, nuestra capacidad innata de sorprendernos frente a distintos temas y realidades, qué tan cotidiano nos gustan los relatos, o que tan maravillosos o fantásticos, para seducir nuestra imaginación. Extraigo una cita de Joel Franz Rosell, que afirma lo anteriormente comentado: "Toda obra maestra de literatura infantil es el resultado de un descubrimiento, de una invención, de una revelación, de un compromiso del espíritu del autor –inevitablemente un adulto– con las esencias y posibilidades de lo humano que se revelan a través de los niños". (Rosell, J.)
Esta cita, une de cierta forma la introducción a este nuevo análisis y entrada de blog. Nosotros tenemos un rol fundamental de mediador, pero necesitamos también de los niños y su lectura, no solo para que ellos también adquieran el poder de mediar su lectura entre sus pares, sino que además, vivan y experimenten, creen un propio nuevo mundo a base del libro que cobijaron con sus manos y comprendieron con su corazón. Tiene razón Rosell, cuando expone a la literatura Infantil como aporte y escalón a la literatura que hoy en día denominamos universal, en esa calidez antes descrita.
Se da la analogía que autores decidan escribir "textos para niños, pero no son para niños", como también, autores de libros infantiles que desde un principio, pensaban o se imaginaban un pequeño lector leyendo su creación, e incluso, los autores que sencilla y llanamente escribieron, pero con el tiempo, su literatura se acopló al universo infantil-juvenil. Los resultados de sus escrituras son producto de sus catarsis internas, las que desean reflejar la promulgación de valores, experiencias -en ocasiones, no tan buenas- disfrazadas con un tono y vaivén suave, pero implícitamente desgarrador.
No es literatura infantil como tal, pero no pude evitar recordar el poema de Gabriela Mistral, Caperucita roja, que de forma cantada e ilusa, nos expone la violación y asesinato de una pequeña niña. Todos sabemos la vida y obra de Gabriela Mistral, que se dedicó casi en su totalidad, a escribir por y para los niños, pero este poema (con nombre de cuento infantil) sale de su cotidiano contexto. Recordando este poema, mi memoria viajó a años anteriores, ¿quién no cantó la canción: Alicia va en el coche, carolín? Este es otro ejemplo de cómo se percibe una información "entre líneas" (como diría Cassany), un mensaje que va más allá de la inocencia, y que se necesita decodificar de dos formas, para comprender realmente lo que se quiere decir o expresar. Otro ejemplo más antiguo aún, y que sobrepasa la tecnología en el colegio: los juegos de palmas. ¿Cuántos de nosotros jugamos a "Frutillita"? Sin lugar a dudas, es una canción que tenemos guardada en nuestra memoria, y posiblemente se la enseñemos a nuestros hijos, sin darnos cuenta lo textualmente agresivo del mensaje. Uno de los tres videos que pudimos ver para fomentar nuestro análisis, refleja en parte lo que he deseado explicar con estos ejemplos claros en nuestra infancia. Aquellos cuentos breves, el del escarabajo que encuentra un nuevo amiguito y con él hacen las cosas más sencillas, la inocencia de Orestes, el animalito que no sabía cómo era el ser humano, desconociendo lo terrible que hace este en su biodiversidad, pero el que me llamó más la atención, fue el de Uno, que deseaba buscar un amigo, rechazando a Cero -haciéndole entender que no vale nada-, y luego, siente lo mismo que provocó él a dicho personaje, cuando el par de Dos le paga con la misma moneda. Se me vienen más ejemplos de este tipo, pero sería materia para analizar después.
Uno de los artículos que más me gustó leer, fue sin lugar a dudas el de la argentina Adriana Bodoc. Es ella quien, a través de un lenguaje poético, explícito y detallado, aterriza toda materia con respecto a la LIJ. Cito: "Lo que sí creo es que la singularidad de la LIJ con relación a la literatura para adultos es como la trágica singularidad de los siameses: son dos porque son uno. Un torso con dos cabezas que, a veces, se ladran. Pero que, sin embargo, comparten la misma materia y la misma energía. Y que ni siquiera pueden andar sin arrastrar a la otra tras de sí. Fenómeno que ocurre en ambas direcciones". (Bodoc, Adriana. Pág. 244). Esta cita hace alusión a lo que Lluch comenta en su entrevista, de que es necesario ampliar el campo de investigación, por supuesto, pero que eso no significa verlo con formas distintas, porque a pesar de ser algo magnífico y de gran envergadura, no se puede perder el hito, el comienzo, porque juntas hacen una; juntas, hace la historia.
Sin lugar a dudas, los medios de comunicación masiva, sobre todo el internet, han permitido que muchos niños y jóvenes se acerquen a la literatura. El tercer video resume varios puntos del power point; se aprecia un texto que todos conocemos, Alicia en el país de las Maravillas, y como, de forma no lineal, se puede ir leyendo. La tecnología en ese aspecto se utiliza de buena fe, permitiendo averiguar el significado de palabras que el lector no pueda comprender, el de crear una intertextualidad entre el escrito y lo contemporáneo de nuestros días, permite que principalmente los jóvenes, lean mucho más, aunque sea literatura deslocalizada.
Es lo bonito de la literatura, va creciendo con las nuevas generaciones, se va adaptando sin perder su esencia, se arriesga con las temáticas controversiales, porque no solo se imagina a su lector, como pequeño lector, sino como un ser humano que va en vías de crecer, que debe desarrollar problemáticas para enfrentar no una, sino, diversas situaciones. Lo clásico siempre será nombrado, pero lo actual y arriesgado, también nos permite contrastar los nuevos elementos que están en juego, los avances y situaciones que nos acercan más a los personajes, y por ende, nos permite transformarnos en ese cristal que alude Rosell, que ilumina todo a su ancho, logrando así, un júbilo en los autores literarios, para que de esta forma, ellos puedan declamar: "¡Misión cumplida!"
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